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Karl Marx Año Zero, de GALEMIRI, se estrenará en Inglaterra.

Sue Duderdale

Bajo la puesta en escena de la británica Sue Duderdale y un elenco inglés, el próximo 26 de enero de 2018 se estrenará Karl Marx Año Zero en la Sala de Teatro del King College London.

 

Contra la solemnidad política: “Karl Marx, año zero”, de Benjamín Galemiri

Por Andrea Jeftanovic
Publicado por  El Mercurio, Wikén, 1 de diciembre de 2017

Una provocadora pregunta, ¿Votaría por Karl Marx como Presidente? enuncia la nueva obra de Benjamín Galemiri que se presenta en Matucana 100. “Karl Marx, año zero” tiene todos los ingredientes de la escritura del dramaturgo de “El coordinador”: una reflexión sobre el poder, figuras masculinas frágiles e hipersexuadas, la herencia cultural judaica; todo esto con un sentido del humor desopilante. En esta ocasión, el autor de “El Capital” es transportado a nuestra contingencia, y con el desenfado característico de Galemiri, no se esboza un Marx-estatua, sino un candidato ridículo que se presenta de este modo: “El místico activo, el judío de Tréveris, el hebreo de Bellavista, el exiliado de Londres, el que fue expulsado de París, Bruselas, Alemania, apátrida”.

La certera dirección de Heidrun Breier (“Filoctetes”, “Banal”) es capaz de contener este texto descomunal ensayando dinámicas fórmulas para montar las extensas didascalias, a veces en formato de coro, otras pronunciadas por un personaje individual. Los actores Samantha Manzur, Gonzalo Muñoz Lerner, Iván Parra, Eduardo Herrera, Emilia Cadenasso y Rodrigo Lisboa interpretan los distintos roles: el mecenas Engels (empresario viñamarino), su hija Eleonora, su esposa Jenny, su admiradora proletaria Helen, Porudhon, un ingenioso corresponsal que trabaja para distintos medios. Personajes de su entorno cercano que lo presionan a aceptar un rol en el que no tiene fe: “Asumo mi candidatura presidencial con espíritu de cómico resentimiento”. En el nivel superior del escenario hay un coro de tres tenores. Todo esto dentro del diseño integral de Gonzalo Durán, que arma una sólida estructura de dos pisos.

Como en todas las obras de Galemiri, hay una serie de textos y subtextos que condensan heterogéneos materiales discursivos, como citas bíblicas, teorías psicoanalíticas, imágenes cinematográficas, frases mediáticas, entre otros. Materiales a veces tutelados por el formato del guion de cine, por ejemplo, cuando indica: “Indecorosos tanques de militares disparan a estudiantes escolares y universitarios, hasta que el ambiente se llena de un color púrpura rojizo siniestro y banalmente estético. Marx, bebiendo una copa de Champagne extra fino, alardea con el acomplejado Proudhon, todo esto en video HD para no asustar a nadie”. Por otra parte, es hilarante el giro que se da con el personaje de Engels: “Soy Engels, el único hombre que siempre amé fue Marx, lo ayudé a hacer más soportable su prisión, desenterré de su pecho esa sensación de fracaso permanente”. Y luego, aparece el cine y los referentes pop: “Fade out con la brillante guitarra y voz de Jimmy Hendrix. Fade in en la primera fila del escenario”.

Muñoz Lerner encarna con mucho talento a este Marx local, que sirve para reírse de tanta solemnidad en tiempos de campaña presidencial, cuando opta por caricaturizar a la clase política como un grupo de personas mediocre, de discursos relamidos, sin valentía para hacer verdaderos cambios. Un conjunto de máscaras que repiten frases y gestos sin reflexión. Este Marx del siglo XXI, con sarcasmo ilimitado, reparte culpas a diestra y siniestra mientras entrega panfletos a los espectadores. Se burla de todos, pero también de sí mismo, y denuncia su condición de ícono manipulado: “Muchos heredarán los discursos de Marx y los usarán trocándolos en insípidos actos de patético capitalismo disfrazado de socialismo enmascarado”.