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Benjamín Galemiri: Obras Completas I

Por Carola Oyarzún L., Profesora Facultad de Letras, Pontificia Universidad Católica de Chile.

“Para mí el humor y la ironía son armas contra los dogmas, contra el diktat de los conceptos, los juegos de intereses, las máscaras ideológicas. Los valores supuestamente sagrados.”(1)

Resulta una suerte de anacronismo el que un autor de la edad de Benjamín Galemiri publique Obras Completas, como si esto anticipara el no escribir más. Tal vez sea una estrategia propia de su reconocido humor, destinada a mostrar lo que ha sido su biografía de publicaciones en Chile y en el extranjero, y reafirmar su producción prácticamente ininterrumpida desde que se diera a conocer de manera más amplia, con El Coordinador, obra que como es sabido, ganó todos las distinciones del VIII Festival de Teatro organizado por el Instituto Chileno Norteamericano de Cultura el año 1993, éxito que lo estimuló a seguir su oficio, haciendo posible una primera Antología (1998), a la que seguirían varias otras.

Entonces tomaremos lo de Obras Completas como un pretexto para recapitular sobre su obra. Hay aquí una selección significativa de obras pertenecientes a distintas etapas, procesos de escritura, encargos, gustos propios, homenajes, reescrituras, éxitos y olvidos, además de un conjunto de guiones y una novela-teatro, que también forman parte importante de su quehacer. Basta mirar el índice de obras, cuarenta y tres títulos, para darse cuenta del recorrido y dimensión del trabajo de Galemiri y constatar su ímpetu creador, su apetito voraz por historias y motivos que se encarnan en una notable variedad de figuras. Muchas de ellas han sido tomadas de las más distintas fuentes: de la historia, la Biblia y la Torá, la filosofía, el teatro y la literatura, y otras tantas, sobre todo del entorno y sus inagotables temas.

Si el universo de intereses de Galemiri está fuertemente unido a otras áreas artísticas, es el cine, la principal y su función dentro de sus obras deviene estructural. Difícilmente encontramos a sus personajes sin un símil cinematográfico o concebido directamente como tal, ya sea como rasgo emblemático, de belleza o de glamour, o simplemente, como efecto deslumbrante, que es en esencia la imagen visual. La misma influencia podemos señalar en cuanto a la libertad de su concepción espacial, que a menudo desborda la acción. La apertura escénica a variados exteriores, a lugares insólitos como montañas, volcanes, playas, y a un sin números de “locaciones” muchas de ellas extravagantes y remotas; todas expresamente diseñadas a la manera de un film, forman parte crucial de la propuesta dramatúrgica de Galemiri.

La música es otro de los referentes predilectos y decisivos que definen los ambientes, épocas, modas y gustos específicos cuya connotación es amplia.
Asimismo, los más sofisticados objetos tecnológicos son parte de la mis en scene para escuchar a un grupo o un cantante en particular. A ello hay que agregar una selección de comidas chilenas y exóticas, que forman parte de un estilo de vida que también se ha apropiado de la creación del autor. En este sentido, el sabor del aquí y ahora es parte de la poética inconfundible del autor, así se trate de los temas más trascendentales y abordemos a personajes bíblicos o literarios, o estemos frente a protagonistas de alguna de las contingencias locales.

Como habitante pleno de este siglo, Benjamín Galemiri se hace cargo de un mundo recargado de información y estímulos. Así, se instala en medio de la cultura para absorber y reelaborar los múltiples materiales que esta le provee, como un reconocible y paradigmático (palabra que utiliza casi siempre al momento de anunciar a su personaje protagónico) representante de la posmodernidad, espacio de trasvasije de todos los textos y referentes, lo que viene a demostrar cómo el diálogo dramático de Galemiri se abre infinitamente a todas las formas del conocer y del hacer. Así funciona a la hora de articular o reescribir los distintos tipos de obras, como un juego sin reglas, que admite todas las combinaciones posibles de sus jugadores y sus circunstancias.

Sus piezas desafían toda estructura y orden dramático convencional. Desde que experimentamos las primeras líneas de sus textos, estos nos interrogan; como ocurre con el uso de una gráfica en mayúsculas que nos sitúa en un cruce entre lo que podrían ser las acotaciones del texto canónico, o la voz del narrador si se tratara de un relato. En este tipo de discurso indefinible, radica uno de los puntos más específicos de su escritura: la introducción a un ambiente – en general grandioso- elocuente en guiños, irónico en intenciones, invitante en teatralidad, desmesurado en imágenes y fragmentario en esencia. Es una característica que recorre cada texto, puesto que reaparece ante cada escena.

El que Galemiri opte por elaborar este tipo de texto que precede e incluso recurrentemente sustituye el diálogo de los personajes, no deja de ser un permanente desafío. ¿Qué función le adjudicamos? Sin duda, el de portador de una de las fuerzas más importantes de su creación dramática. Si consideramos algunos ejemplos, podremos inmediatamente reconocer este rasgo primordial de libertad y el modo de operación escritural de desplazamiento y magnificación de las acciones, figuras y lugares Especialmente atractivos son para Galemiri, los lugares sobrecargados de objetos de consumo y personajes poderosos o que se rodean de muchos de los signos claves de la escena urbana postmoderna, como podemos ver a continuación,

EL INFLAMABLE BARRIO EL GOLF, O LA ATORMENTADAMENTE Y SIN SENTIDO BELLA MADRID, O EL FALSAMENTE DEVOTO PUEBLO DE POST-FUENTEOVEJUNA, DONDE EL BANAL MUNDO RURAL HA DADO PASO AL ABSURDO MUNDO URBANO. LOS ARROGANTES EDIFICIOS ESPEJADOS DEL PATETICO MANHATTAN CHILENO. (POS-FUENTEOVEJUNA)
EN LA HIPERTECNOLOGISADA MANSION DE LOS ORGON,
EN PARIS O EN SANTIAGO DE CHILE.
UN COMPLETO SET DE CAJEROS AUTOMÁTICOS, UNA ARROGANTE CONEXIÓN ILAMBRÁBICA WIFI, UNA SERIE DE PISCINAS DE VERTIENTE ARTIFICIAL, UN INSÓLITO SISTEMA DE CÁMARAS DE SEGURIDAD, UN ASCÉPTICO BANCO PRIVADO FAMILIAR EN RED, ESTRATÉGICAS MULTIPANTALLAS DE LÍQUIDO CONECTADA A LA TELEVISION SATÉTITAL, AGOBIANTES SENSORES DE FELICIDAD RECORREN EL HOGAR. (TARTUFO-SEDUCTOR)

Cada uno de estos comienzos, nos envuelve en el exceso y en la parodia, que también se vuelven a manifestar en otros procedimientos utilizados por Galemiri, como son el de dar por título de neo o de post o el de falso a distintos personajes y obras. Esta reiteración vuelve sobre una las preocupaciones vitales de Galemiri respecto al estado de las cosas, entendiendo esto, como la responsabilidad ética individual y colectiva, que bajo estos rótulos se vacía de contenido. La figura utilizada es reconocible; es la mirada que manifiesta lo que está oculto tras los juegos fatuos del poder y la fama, el dinero, la seducción y la lujuria. Quizás por lo mismo, la palabra “patético” es uno de los adjetivos más presentes dentro de esta galería de personajes.

Siguiendo los derroteros de la posmodernidad, podríamos sugerir sin correr muchos riesgos, de que estas Obras Completas constituyen en sí mismas una suerte de collage, de fragmentos a través de los cuales visualizamos el vasto conjunto de materiales que el autor examina, reelabora y combina para componer sus escenas. Desfilan ante nuestros ojos, profetas de Israel junto a famosas actrices y actores sacados del cine (francés, norteamericano e italiano más frecuentemente), políticos, empresarios, empleados y abogadas, entre muchos otros. Así también se recorren lugares lejanos o paisajes chilenos. Y las calles céntricas de la ciudad de Santiago, incluyendo la Alameda, o alguno de sus exclusivos barrios, son vistos a la manera de zoom o travelling, mientras se dirigen a algún asunto judicial, comercial o amoroso, previo a haber gozado de algunas delicias árabes o judías, junto a las aceitunas de Azapa y empanadas locales. Sin jerarquías, aparecen lugares y personajes desde todos los campos imaginables, a participar de este “gran teatro del mundo”. Este es en parte, el caudal que pasa por estas páginas. Así vamos conociendo diferentes momentos de nuestra propia posmodernidad: las adhesiones más absurdas y las corrientes más snob. Benjamín Galemiri sabe distinguirlas y con todo el humor y asedio necesarios, las exhibe aumentadas, saturadas, como una forma de amortiguar el golpe.

Estos textos producen sus propios códigos y valoraciones, aprendemos a leer a Galemiri y a seguir sus caminos, entrecruzamientos y laberintos. Nos obliga a descubrir y descifrar, proponer una forma legible donde siempre encontraremos una pista que nos relaciona con alguna inmediatez, aún cuando la obra parece llevarnos al mito más lejano.

Una de sus obras más recientes nos permite anunciar el vasto imaginario del autor que aquí hemos intentado presentar,

Y SALIERON AL AMANECER DE LOS PRIMEROS AMANECERES, LOS TRES MÁS GRANDES SABIOS JUDÍOS MAPUCHES RUMBO AL VOLCÁN LLAIMA. (LA AGOBIANTE LUZ AZUL).
Carola Oyarzún L.
Profesora Facultad de Letras
Pontificia Universidad Católica de Chile

(1) Entrevista de Irène Sadowska a Benjamín Galemiri, publicada en Primer Acto, Madrid, 2006.