Skip to content

Galemiri, un autor esencial en Francia.

Por Catherine Mongodin
(Actriz parisina)

Descubrir a un gran autor dramático, a través de su obra, siempre es un gran regalo y una revelación para una actriz .

Mi maestro de teatro, John Strasberg, dijo que un actor tiene dos amigos, el mismo y la obra que actúa.

¿Cómo reconocer una buena obra, una buena escritura?

Para mí, siempre la reconozco por la humanidad, la vida, a través de las palabras del autor.

Es una cuestión de vibración , de sentir con todos los sentidos, de comprobar hasta qué punto las palabras son de un realismo implacable, sea una comedia o una tragedia.

Las palabras se transforman entonces en notas de música, la obra, en una partitura.

Basta con entrar en el mundo imaginario del autor, de comprenderlo con su corazón y su alma, y todo se hace cristalino.

Es como si la estructura de la obra nos hipnotizara.

Todas esa cualidades, yo las encontré , estudiando las obras de Galemiri y interpretando los papeles de Greta en “Los Principios de la Fe”, y de Karina en “El Seductor”.

Galemiri ha comprendido todo.

Manipula las palabras con insolencia y profundidad humana.

¿Son tragedias?

¿Son comedias?

Poco importa.

Antón Tchekhov calificaba sus obras como comedias, ya que representaban la vida.

Galemiri oscila entre la tragedia y la comedia.

Su humor hacer emerger el drama de la situación y su profundidad dramática, la dignidad de los personajes.

Galemiri devela, a través de sus obras, la historia de Chile, de un pueblo herido, torturado.

Testimonia y denuncia los horrores de tantos años de dictadura.

Pero también, gracias al inmenso magnetismo y genialidad de su lenguaje, habla intensamente de Francia y del mundo en general.

Sus personajes y sus palabras son testigos esenciales para nuestra época ya que el horror está en todas partes, “tortura física pero también psicológica”.

Es por lo que hace también que sus obras sean espejos del mundo, especialmente en Francia, porque justamente sus textos son un gran espejo de nuestra sociedad francesa con todas sus contradicciones.

Hay que tener distancia, humor, para comprender la escritura de Galemiri, hay que saber mirar más allá de sí mismo para abarcar su propuesta original y renovadora.

Galemiri es un autor esencial para nuestra época, para Francia, y cada vez será más reconocido en todo el mundo en su justa e inmensa dimensión.

Tengo y siempre tendré gran respeto por su obra.

Catherine Mongodin
París, mayo, 2007